Siempre detrás de él
Es curioso, cuando Pedro intenta persuadir al Señor de no ir a Jerusalén a morir, Jesús que le había ya anunciado como la piedra donde se edificaría la Iglesia y que tenía la asistencia del Espíritu del Padre por la confesión de la divinidad de él, lo llama Satanás y que se quede atrás. Le da el término de su enemigo mortal, el diablo. No sé si hay otro apelativo más fuerte
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